INTELIGENCIA EMOCIONAL PARA CREAR PERSONAS CON VALORES

 

Las emociones y los valores no suelen ser una asignatura habitual en los colegios, y mucho menos en las escuelas infantiles. Menos en  Escuela Infantil Villanenetes, que se preocupa por formar a los niños “para la vida, no sólo para el colegio. Y su manera consiste en ir mucho más allá de la educación tradicional e inculcar a los niños los valores que les harán, en un futuro, mejores personas. “Nuestro objetivo es conseguir que los niños se sientan felices y seguros de sí mismos, y para ello, hemos creado un entorno afectivo, que les hace desarrollarse plenamente”.

Por ejemplo: cada mañana las clases comienzan en forma de asamblea. Todos los niños se sientan en corro y uno de ellos habla y cuenta alguna ‘noticia’, que puede ser que el día anterior salió a jugar al parque. Con ello, ese niño aprende a hablar en público, afianza su autoestima y potencia la seguridad en sí mismo. Los demás, al mismo tiempo, aprenden a escuchar, a respetar el turno de palabra y a compartir.

También se habla de quien ha faltado a la escuela, haciendoles recapacitar del porque de su ausencia. La directora llama al compañero y les comunica a los niños que le ha sucedido: le duele la tripita, la garganta, etc ….Cuando el compañero vuelve, ellos le preguntarán como está y éste contará si ya esta bueno, si ha tomado medicamentos, etc….Reforzando así la empatia y consideración hacia el otro.

Después de la ‘asamblea’ cada niño dibuja (o escribe, en función de la edad), y el profesor haya aprovechará la coyuntura para hacer hablar a sus alumnos de los sentimientos. Se trata de integrar la ‘filosofía para niños’ en todas las actividades de la escuela, de forma que desde pequeños sepan identificar sus sentimientos, ponerles nombre y hablar sobre ellos.

Esta corriente pedagógica, basada originariamente en el trabajo del psicólogo y educador estadounidense Matthew Lipman, se orienta a fomentar, a partir de la enseñanza de la filosofía adaptada al niño, la capacidad de los pequeños para pensar por sí mismos y desarrollar su visión crítica de la vida.

Cada uno aprende a su ritmo

Otra de las corrientes pedagógicas que dominan la enseñanza del Centro de Educación Villanenetes es la de la Teoría de las Inteligencias Múltiples y Estilos de Aprendizaje (enunciada por Howard Gardner), que promueve el respeto al ritmo de aprendizaje de cada alumno. “Cada niño es único en su forma de aprender e investigar y eso hay que respetarlo. Aquí estimulamos aquellos aspectos menos desarrollados en el pequeño y no le comparamos nunca más que con él mismo”,

 

“Aquí es el alumno, con sus características individuales y en su totalidad personal, el referente último de la educación”

 

Además de identificar las emociones y desarrollar un criterio propio, los alumnos aprenden muchas otras cosas en la escuela. Por ejemplo, a comer. No sólo en el sentido estricto de la expresión (de no dejarse nada en el plato y comer todo lo que le pongan) sino en el más amplio, el de saber comportarse en la mesa, limpiarse bien, no hablar ni beber con la boca llena, no jugar con la comida, etc. La escuela cuenta con una cocina  propia y productos de primera calidad. “Nada de caterings, para nosotros es fundamental la nutrición de los alumnos y atender las necesidades de intolerancias y alergias de estos.

Otro de los pilares fundamentales que el equipo educativo promueve es la relación con los padres, que se convierten en agentes protagonistas de la educación de sus hijos en la propia escuela. “Tenemos contacto permanente, escuchamos sus sugerencias, realizamos charlas monográficas con ellos,les invitamos a que participen en el aula con las actividades programadas o que a ellos se les ocurra o interese trabajar dentro de los objetivos e incluso hemos puesto en marcha una Escuela de Padres”

Y funciona, porque es importante que los padres estén muy satisfechos con el centro que les facilite la vida. El horario es ininterrumpido, de septiembre a julio, de 6:30h. a 19:00h. y en agosto de 8:00 a 16:00 y la tarifa, similar a la de otras escuelas infantiles de la zona. “Nos vienen antiguos padres a traernos a sus hijos, para que los veamos o incluso para pasar días no lectivos o vacaciones en sus colegios correspondientes, eso es lo más gratificante que nos puede pasar”